¿POR QUÉ CERVANTES HACE SALIR A DON
QUIJOTE Y SANCHO PANZA DEL CAMPO DE MONTIEL, Y MÁS CONCRETAMENTE DE VILLANUEVA
DE LOS INFANTES?
Este trabajo da por demostrado
que don Quijote y Sancho Panza salieron novelísticamente del Campo de Montiel y más precisamente de Villanueva de los
Infantes, demostración un tanto tardía que no debe ser achacada a desatención
por parte del cervantismo, sino simplemente a la no intervención de los
necesarios equipos multi o interdisciplinares(1) . Salvo alguna mención
aclaratoria de pasada, la confirmación, pues, de estos dos hechos literarios que se refieren
a la pequeña patria de don Quijote y Sancho Panza, no será aquí el problema (1a).
El problema será llegar a
entrever por qué Cervantes escoge el Campo
de Montiel y Villanueva de los Infantes y no otras comarcas y pueblos más o
menos semejantes que conoció. Y si los argumentos que se adelantan aquí no
resultaran convincentes, mejor todavía, porque eso indicaría que sigue abierta
esa interesante línea de investigación que nos llevaría a comprender el porqué
de la decisión de Cervantes.
Pero conviene comenzar
recordando la enorme importancia y prestigio que la novela “El Ingenioso
Hidalgo don Quijote de la Mancha” tiene en el mundo actual. ¿Por
qué hacerlo si es cosa sabida? . Por dos razones: Primera, porque si el objeto
explicado es importante, la explicación que se proporcione debería resultar
consecuente en calidad explicativa. Y segunda, porque si se diera una respuesta
válida a las dos preguntas que refleja el
título, quizás comprenderíamos mejor los
motivos que tuvo Cervantes, tanto para
hacer salir sus protagonistas del Campo de Montiel, como para tratar de esconder
el pueblo preciso (Villanueva de los Infantes) de donde partieron.
Para recordar la importancia
del Quijote, bastarán algunas muestras aportadas por el diplomático J. Cuenca (
2 ) obtenidas de sus distintas lecturas y experiencias europeas ponderando la
excepcional calidad literaria del Quijote por autores que van desde los
ingleses Edgar Allison Peears o John Bowle, hasta los rusos Turgeniev,
Lomonosov o Dostoyevky, pasando por los alemanes Goethe o Heine, o por el suizo
Simon de Sismondi. Son, según Cuenca, sólo algunas muestras de la fama y
consideración de las que El Quijote
comenzó a gozar en Europa, por no extendernos a América, empezando por la
hispana, y el resto del mundo. ¿Cómo es posible que
Cervantes –se preguntaba Ernesto Sábato en el X Coloquio Cervantino
de Guanajauto– habiéndose propuesto una regocijante
novela haya finalmente escrito la gran parábola de la condición humana?
Se podrían, pues, llenar varios centenares de páginas con solo informar del año, título
de la obra, autor o autores, y editorial, si se deseara dar cuenta de las
traducciones y reimpresiones que ha tenido la novela de Cervantes hasta la
fecha. Y esto por no hablar de obras teatrales, películas, partituras de música
y ballet, pinturas, dibujos,
esculturas, tapices, mosaicos, etc., o del número de festivales, congresos,
ferias y encuentros organizados con su motivo. El documento Mito y Legado del Quijote (2006) ofrece
un magnífico panorama de la repercusión cultural del Quijote en el mundo.
Y por ceñirnos a la iconografía del Quijote, el
llamado Banco de imágenes del Quijote:1605-1905 (www.qbi2005.com) según reseña
J.M. Lucía Mejías, contiene 8869 imágenes catalogadas, presentando este autor
41 imágenes solamente al acto de investidura de don Quijote como caballero. Ver
(3a).
Finalmente, y a petición del Norwegian Book Club, se realizó una lista en 2002 con las mejores
obras literarias de la historia mediante el voto de 100 grandes escritores de 54 nacionalidades distintas, partiendo
las obras de estricto orden alfabético para que no prevaleciese ninguna obra sobre
otra, resultando el Don Quixote, quien
encabezó la lista siendo citado como “el mejor trabajo literario jamás escrito”. No es por nada que sea el libro más editado y
traducido de la Historia, solo superado por la Biblia.
Pero ¿cómo se explican elogios tan
generalizados en todo el mundo?, ¿qué profundidad encierra la novela del
Ingenioso Hidalgo y además captable a pesar de las diferencias culturales, para
lograr este acuerdo? En este momento resulta inevitable echar mano del análisis
realizado y todavía no publicado sobre el ”sistema de valores” que se encuentra
implícito en el comportamiento de don Quijote y Sancho Panza. Un sistema
axiológico que se decanta claramente por
los valores de Justicia Distributiva,
Conocimiento, Libertad y Prestigio Moral, frente a los menos valorados de
Salud, Riqueza Material, Seguridad, Conservación de la Naturaleza y Calidad de
las Actividades dentro del llamado “Patrón Referencial de Valores Universales”
cuyo esquema teórico y correspondiente balance de posibilidades operativas puede
verse en F. Parra Luna (2001) (3b).
Filosofía quijotesca (3c) que
en pocas palabras viene a representar la trascendencia de lo espiritual frente
al hedonismo de las comodidades materiales, aunque mantenida hasta el punto de
hacer perder la cabeza a sus protagonistas y al coste de caer en el ridículo y
la violencia. Algo así como Jesucristo (Prestigio Moral) y Carlos Marx (Justicia
Distributiva) caminando juntos en busca de aventuras. Y es desde esta
perspectiva axiológica como habría que valorar lo que pudieran haber aportado
tanto el Campo de Montiel como Villanueva de los Infantes a la elaboración del
Quijote.
Conscientes de esta
importancia, recordemos, pues, en qué espacio geográfico se desarrolla y de qué
tipo de medio socioeconómico salen sus protagonistas, de lo que podría
deducirse esa correspondencia siempre buscada entre la obra, el autor y su
medio, o al menos entre los fines y comportamiento de los protagonistas (en
este caso don Quijote y Sancho Panza) y las necesidades materiales y
espirituales del medio ambiente campomontieleño y manchego.(4).
Y enseguida surgen dos
preguntas básicas: ¿tenía Cervantes ya preconcebida la idea de crear un don Quijote
junto a un Sancho Panza y buscó una comarca que con las características del Campo
de Montiel los pudiera explicar?; ¿o fue el conocimiento del Campo de Montiel
lo que le dio la idea?. Cualquiera que sea la respuesta, el Campo de Montiel en
general y Villanueva de los Infantes en particular tienen un inevitable protagonismo
asegurado, y hasta podría decirse la “responsabilidad” (la obligación de
responder a las expectativas de Cervantes) de haber dado al mundo una historia
como la del Ingenioso Hidalgo. No resulta baladí por tanto indagar sobre el
tema.
El Campo de Montiel
Imprescindible resultará para
ello centrarse en conocer las características más básicas de este territorio
concreto. Así, dentro de la región
central conocida como “La Mancha” en aquella
España que se encontraba al filo de los siglos XVI y XVII, Cervantes se fijó en
una pequeña área de tierra llamada “Campo de Montiel”, situada al sureste de la
provincia de Ciudad Real, lindando con Jaén y Albacete, de una extensión de no más de 3.000 kms cuadrados, compuesta por unos
23 pueblos y aldeas y con no más de unos 6.500 vecinos o 26.000 habitantes. Es
decir, casi tal como permanece en 2013.
Recordemos que Cervantes se
cuida en reiterarlo en la novela a través de las siguientes cinco menciones (4a)
que no sobra destacar para mayor seguridad del discurso:
1.
Don Quijote de la Mancha, de quien en opinión de todos
los habitadores del campo de Montiel que fue el más casto enamorado y más
valiente caballero que muchos años a esta parte se vió en aquellos contornos (Prólogo de la Primera Parte).
2.
Y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de
Montiel. (Primera Parte, capítulo II)
3.
Y era la verdad
que por él caminaba (Primera Parte,
capítulo II).
4.
Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino, que
él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel por el cual
caminaba (Primera Parte, capítulo VII).
5.
Y pongan los ojos en las que están por venir, que desde
agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los
campos de Montiel (Segunda Parte,
capítulo VIII) (5)
Y también surgen enseguida las segundas
preguntas: ¿por qué Cervantes pregona de tal forma la comarca y esconde el pueblo concreto de donde
salen don Quijote y Sancho Panza a través de su famoso “de cuyo nombre no quiero acordarme..”? ¿Qué tenía ese pueblo para que Cervantes lo
escondiera de forma tan notoria? ¿Lo
hizo así porque el pueblo no le gustó? ,¿fue porque no quiso darle la misma
importancia que al Campo de Montiel, o
por el contrario para encubrirlo de misterio y darle mayor importancia y
gloria cuando se descubriera? ¿O
simplemente lo veló por puro plan bromista y solo para poder llamar a su
localización precisa como hace al final de la novela, elaborando esa especie de
“acertijo-desafío” al que me referiré más adelante? De ser correcta esta última interpretación, lo que Cervantes pareció perseguir fue un cierto y avieso “divertimento” (dadas las
dificultades presumibles para encontrar el pueblo) al tiempo que se le ocurrió hacer sudar la
gota gorda al lector llamándole a participar de alguna manera en su aventura
narrativa. Parece como si Cervantes nos dejara dicho: el Quijote está
inacabado, y vosotros, lectores, lo vais a tener que terminar comenzando por
descubrir ese “lugar de la Mancha” del que por algo no quise acordarme.
Y sería por esta última razón por
la que Cervantes jugaría con el lector ofreciéndole, primero información
deslavazada y contradictoria mediante una serie de expresiones adverbiales e imprecisas sin
validez suficiente para llegar a conclusión alguna (6); y segundo, y en paralelo, información rigurosa y válida por
cuantificada, suficiente para localizar el pueblo de donde salen sus personajes.
Que por cierto no otra cosa cabía
esperar de Cervantes dada su petición expresa al final de la novela para que se descubriera
el “lugar”. Cervantes lía y deslía así esta cuestión en su relato como única
manera de que el proyectado “acertijo-desafío” tuviera el esperado sentido.
Asumido que Cervantes emplea
esta “estrategia juguetona”, se cuida entonces de cuantificar, aunque casi
siempre de forma poco precisa, las tardanzas en días desde tres sitios
geográficos concretos hasta el pueblo de
donde salen don Quijote y Sancho Panza o
“lugar de la Mancha”. Sitios que Cervantes
fija en: a) Puerto Lápice (provincia de Ciudad Real); b) el sitio
donde don Quijote hace penitencia en Sierra Morena (justo en el límite de
las provincias de Ciudad Real y Jaén, en las proximidades del pantano de El
Jándula); y c) El Toboso (provincia
de Toledo) . Por lo tanto se trata de dos pueblos conocidos y de un punto en
Sierra Morena que Cervantes sitúa a ocho leguas de Almodóvar del Campo y a más
de treinta de El Toboso, y ya situado en Andalucía, luego punto geográfico
perfectamente ubicable (7).Y es desde estas tres coordenadas concretas,
incontestables con el texto de la novela en la mano, de donde surge el centro
geográfico casi exacto del Campo de Montiel y concretamente Villanueva de los Infantes
como ese “lugar de la Mancha” de cuyo nombre no quiso acordarse, soportado éste
último además por otras razones complementarias de orden cualitativo(8).
Se da, además, la circunstancia
de que el descubrimiento de esta villa como el tan traído y llevado “lugar” es
lo que precisamente permite certificar
a qué Campo de Montiel se refería Cervantes, el cual ya no puede ser otro que
el “antiguo y conocido” que se componía de los siguientes pueblos y aldeas:
Alcubillas, La Solana, La Membrilla, Torrenueva, El Castellar de Santiago,
Torre de Juan Abad, Villamanrique, Almedina, La Puebla del Príncipe,
Terrinches, Albaladejo, Cózar, La Ossa de Montiel, Villahermosa, Fuenllana,
Alhambra, Ruidera, Montiel y Villanueva de los Infantes. Aldeas: Carrizosa (de
Alhambra); y Torres, Cañamares y Santa Cruz de los Cáñamos (de Montiel). A las
que hay que añadir la histórica Villanueva de la Fuente y la moderna San Carlos
del Valle. Hoy, como se sabe, Carrizosa y Santa Cruz de los Cáñamos son villas
y no aldeas. Dado que Cañamares y Torres han desaparecido, serían, en total,
veintitrés los pueblos actuales involucrados en la aventura quijotesca.
El descubrimiento de Villanueva
de los Infantes como “lugar de la Mancha” deja entonces sin efecto cualquier discusión sobre
qué extensión o límites se atribuían al Campo de Montiel en tiempos de Cervantes
( 9 ), al tiempo que hace todavía más apasionante el conocer los motivos que
pudo tener Cervantes para decidir que don
Quijote y Sancho Panza salieran, primero de este “antiguo y conocido Campo de Montiel” y después, y aunque más veladamente, de Villanueva de los Infantes.
¿Por qué el Campo
de Montiel?
¿Qué razones pudieron mover pues a Cervantes, para situar el origen de los principales personajes
de su famosa novela en este Campo? ¿Qué
méritos o deméritos presentaba? ¿Acaso era
el territorio que mejor conocía? En principio puede costar trabajo discernir el
porqué, ya que no resulta fácil diferenciar suficientemente esta comarca de
otras muchas en España que también
podrían haber sido escenario apropiado para las aventuras de don Quijote y Sancho
Panza como p..e., La Sagra en Toledo, el Campo de Calatrava en la misma Ciudad Real, la campiña cordobesa,
o incluso una tierra como la de Campos en Valladolid. También pudo situar
Cervantes el origen de sus personajes en
la Andalucía que conoció bien como en Castro del Rio o en Sevilla donde estuvo
encarcelado; o en la Lisboa de Felipe II donde permaneció una temporada; o en
Esquivias (Toledo) donde contrajo matrimonio y vivió; o en Alcalá de Henares,
su lugar de nacimiento; o en Madrid donde estudió y finalmente murió. Y
concretamente los campos andaluces se los recorrió de cabo a rabo durante más
de diez años.
Sin embargo en ninguno de estos
sitios ubicó la primera aparición de sus dos famosos personajes ¿Por qué? La mayor parte de los autores, en
particular aquellos que como Tomás López ( 10
) iniciaron tempranamente el tema de los mapas y rutas del Quijote, no
se formularon demasiadas preguntas al respecto y se limitaron a trazar
recorridos más o menos fundados en base al relato de la novela y centrándose
principalmente en el amplio territorio que respondía al nombre de “La Mancha”. El estudioso y experto en
geografía Fermín Caballero (11) por ejemplo, pareció considerar muy apropiada
la llanura manchega dado que “no hay caminos porque toda ella es un camino”, y
en cuyos páramos resultaban perfectamente imaginables las aventuras de don Quijote
y Sancho Panza.
Sin embargo, apenas se ven en
la literatura cervantista sobre El Quijote menciones específicas al Campo de Montiel.
¿Cómo es ello posible si precisamente Cervantes lo repite hasta en las cinco
ocasiones reseñadas?. Cabe el honor de haber destacado esta circunstancia
a Rodriguez Castillo ( 11a ) quien ha
sido de los primeros, si no el primero, en destacar que don Quijote “caminaba
por el Campo de Montiel”. Pero dejando al margen este olvido generalizado en la
mayor parte de los autores, y por lo que se sabe hasta el momento, los héroes
de la novela ciertamente salieron e iniciaron sus primeras correrías por el “viejo
y conocido Campo de Montiel”.”. Por lo tanto, siquiera sea por mera curiosidad,
resulta preciso profundizar en los motivos que pudo tener Cervantes para
fijarse tan reiteradamente (tanto por sus frases como por sus medidas) en el Campo
de Montiel y en Villanueva de los Infantes.
¿Qué ofrece el Campo
de Montiel?
En apariencia no mucho, pero en
verdad no poco. Porque aparte de haber
sido importante tierra de paso desde la época romana (confluyen cinco caminos
históricos), el pueblo de Montiel que le da nombre, ya fue cabeza de Encomienda
durante los siglos XI a XV, y en particular nada menos que testigo del cambio
de dinastía de los Borgoña a los Trastámara por la muerte de Pedro I el Cruel
en 1369 en el pueblo llamado Montiel. Y en tanto que comarca “Campo de Montiel”
no hay que olvidar ciertas figuras señeras
del arte como Jorge Manrique o Yañez de Almedina entre otros, al tiempo que ofrece la singularidad de un terreno que, aparte su
variedad y colorido, presenta dos claros
contrastes: el humedal de las lagunas de Ruidera frente a la resequez del
resto; y la llanura general de su territorio frente a lo escarpado del sur.
Extremos que bien podrían haber dado pie a configurar dos personalidades
diferentes: una tan escarpada y complicada como la de don Quijote y otra tan
plana y simple como la de Sancho Panza.
Qué duda cabe que el Campo de Montiel
presenta una belleza indiscutible como la canta p.e. Salvador Dueñas capaz de
conmovernos y deleitarnos con sus descripciones paisajísticas. Sin embargo no
parece que fuera esta la belleza que más impresionara a Cervantes, sino más
bien la espiritual emanada de sus intelectuales, guerreros y preclaros hombres
de iglesia. Pero, sobre todo, podría haber jugado un papel decisivo el
comportamiento de sus gentes en general, desde Membrilla hasta Albaladejo y
desde Castellar a la Ossa, gentes que se caracterizan, posiblemente en un grado
más alto que las demás dentro de España y de La Mancha, por claros rasgos de
austeridad (seguramente obligados por la pobreza de la tierra); de religiosidad
(por ser tierra de conventos); de hidalguía (como tierra de hidalgos,
terratenientes y nobles); y en particular por su seriedad y el reconocido valor de su palabra donde siempre se tuvo por
ley. Los polvorientos caminos por donde transitaban para ganarse la vida sus
naturales, bien podrían haber inspirado a Cervantes el conocido deambular sin
horizontes precisos de don Quijote y Sancho Panza ( 11 ). Por eso el espíritu
emanado de esta campiña, lo expresa bien uno de sus hijos, el ilustre fuenllanero
Antonio Rodríguez Huescar cuando escribe:
” El alma del Campo de Montiel tiene sed,
tiene fiebre. Su secular modorra, lo mismo que sus momentáneas exultaciones,
fruto son de la calentura milenaria en que arde y se consume, postrada sobre su
gleba desnuda y ardiente. El alma del hombre de Montiel es todavía, y seguirá
siéndolo mientras no varíe la última estructura de su sistema reactivo, un alma
quijotesca. O, si se prefiere, el alma de Don Quijote es una quintaesencia del
alma montielense. ….”·(13)
De hecho no es difícil entrever un cierto paralelismo entre los cuatro
grandes “valores” potenciados en el Quijote (Prestigio Moral, Justicia Distributiva,
Libertad y Conocimiento) de un lado; y de otro los que se desprenden tanto de
la población campomontieleña (cultura religioso-caballeresca, austeridad
material y valor de la palabra); de sus personalidades en la época como Jorge
Manrique, Yañez de Almedina y otros ubicados en Villanueva de los Infantes como
se verá (todos ellos, sin duda, tras los cuatro valores mencionados del
Quijote) y finalmente del propio campo geográfico donde prevalece la llanura y
la resequez que invitan más a las aventuras espirituales que a las mundanas.
Quizás sea difícil encontrar un trozo de tierra en España de menos de 3000 kms.
cuadrados que presente este inventario de circunstancias. Esto no daría derecho
a decir que el Quijote está inspirado principalmente en el Campo de Montiel,
pero se le va aproximando mucho.
Si estas apreciaciones son suficientes
o no para explicar la decisión de Cervantes
de fijarse en el Campo de Montiel ya lo dirán los cervantistas y biógrafos avezados
en el análisis de su vida y obra. Pero para mí que esta relación entre Cervantes
y el alma profunda del Campo de Montiel daría pie a diversos análisis de gran interés
explicativo.
Al menos se puede adelantar ya
la siguiente conjetura: Hoy, con motivo del proyecto llamado “Campo de
Montiel-Unesco de 2013”, han aparecido una serie de personas y hechos ciertamente
tan notables como sorprendentes que parecerían estar sacudiéndose esa “secular
modorra” a la que se refiere Rodríguez Huescar, y cuyo potencial seguramente no
pasó desapercibido a ese fino observador que fue Cervantes sugiriéndole traspasar
esas características a sus dos principales personajes.(13a ). Puede que estas
acciones calificadas de “quijotadas” tengan una motivación meramente localista,
pero puede asegurarse que se antepone siempre lo espiritual a lo material y el
interés general al individual. Y eso es algo bastante quijotesco, por raro que
parezca en un mundo tan generalizadamente neoliberal y egocentrado como el
actual.
Pero ¿y Villanueva de los Infantes?
Si el Campo de Montiel permite avanzar la conjetura de que sea el
inspirador principal del Quijote, dicho razonamiento queda potenciado por la
concentración de características que presenta este pueblo, precisamente en el
corazón geográfico de dicho campo.
Porque en Villanueva de los Infantes aparecen al menos tres diferencias
significativas que seguramente no se veían juntas en ningún otro pueblo de
aquella España del siglo XVI, lo que bien pudo ayudar a Cervantes en su
decisión.
La primera y la que nos parece más
determinante, reside en la figura histórica de un loco natural de Villanueva de
los Infantes llamado Juan de León, cuya vida, según consta en el Archivo
Histórico Nacional, sección de Ordenes Militares, Archivo Histórico de Toledo,
legajo 15.771, vino a ser la siguiente: este sujeto, tenido como loco y rufián por
unos y como buena persona por otros, recorría caminos y pueblos, estrafalariamente
vestido de guerrero medieval, quien armado de ballesta, espada, escudo, vieja cota
de malla, etc., se dedicaba a molestar y atacar a la gente al parecer sin causa
justificada, y por cuyo motivo fue declarado en rebeldía primero, capturado y
metido en prisión después, y finalmente ejecutado en Villanueva de los Infantes
al parecer sin un juicio justo. Por esta razón, una tía del ajusticiado, de
nombre Elvira Martinez, tuvo la idea de escribir al propio Emperador Carlos I
en demanda de justicia por lo que ella debió considerar el asesinato de su
sobrino. Y sucedió que unos años después, en escrito fechado el 28 de Noviembre
de 1524, el emperador condena al alcalde de la época en Villanueva de los
Infantes, doctor Juan de la Cueva, a prisión, al destierro y a la desposesión de
sus bienes por la injusticia cometida, rehabilitando al menos en parte la
figura de Juan de León ( 14 ).
El lector puede hacerse idea de la conmoción
que debió suponer tal hecho en un pueblo de solo 1500 vecinos, razón por la
cual es de suponer que este episodio debió quedar grabado en el recuerdo de las gentes pasando de padres a hijos. Y
que cuando Cervantes visitó La Mancha
unos años después, o pasara y pernoctara en el propio Villanueva de los Infantes,
como muy presumiblemente sucedió cuando Felipe II le envió con una misión diplomática
desde Tomar (Portugal) a Oran, embarcando en Cartagena,(14a) tomase buena nota del
caso Juan de León, para imaginarse las aventuras del Ingenioso Hidalgo don Quijote.
Hecho histórico documentado que supone
una hipótesis muy fuerte a favor de que Cervantes lo tomara como antecedente de
su don Quijote.
Y no sería todo respecto a este
pueblo, porque entre 1524, fecha del escrito del Emperador, y los primeros años
de siglo XVII cuando aparece la primera versión del Quijote, nacen también en Villanueva
de los Infantes otros dos personajes que bien pudieran calificarse de “mitad
locos-mitad santos” dados los extremos a los que llevaron sus obras de caridad,
oración y elevación espiritual.
El primero de ellos, Tomás García (Santo Tomás
de Villanueva), nacido más precisamente en Fuenllana, pueblo muy próximo a Villanueva
de los Infantes donde vivían sus padres, idealizó la caridad desde su primera
infancia tanto como don Quijote la justicia y la libertad desde que perdió el
juicio. Santo Tomás murió en 1555 pero
ya era famoso por su elocuencia (Carlos
I dijo de él: “que conmovía hasta las piedras”); sus extraordinarias dotes organizativas como Arzobispo de Valencia cuyas normas renovó totalmente; su
avanzada idea de la caridad como un
medio de evitar la mera limosna; y sobre todo como personaje influyente en los
resultados finales del Concilio de Trento renovando el valor de la penitencia y
otros sacramentos. Dando además muestras de ir muy por delante de su tiempo, y
aún del nuestro, cuando en aquella
España del siglo XVI llega hasta a condenar la tradicional fiesta de los toros
por cruel e inhumana. Y dado que hechos tan notorios y públicos ocurrieron unas décadas antes de que Cervantes
emprendiera la escritura de su Quijote, tampoco es difícil deducir que debió
sumarlo a la personalidad de Juan de León para sorprenderse de que en Villanueva de los Infantes
apareciera otro ser tan “excelsamente desviado” como Tomás García(12 ).
Y todavía aparece en este mismo
pueblo un sobrino-nieto de Santo Tomás, llamado Rodrigo de Bustos, quien como a
su tío y a su propio padre, le dio desde su más tierna infancia por repartir
todo lo que tenía a los pobres. Años después, habiendo tomado el hábito de
Trinitario con el nombre de Fray Tomás de la Virgen, aparece en Madrid tan imposibilitado y enfermo que durante más de 30 años no pudo abandonar su celda, pero
siendo tal su sapiencia y la calidad de sus consejos, que los más altos
dignatarios de España solían hacer cola ante la puerta de su celda para ser
recibidos y escuchados por el fraile, lo que no siempre conseguían. Se sabe,
p.e., que la Reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, esperó todo
un día para poder verle sin conseguirlo, por lo que ordenó que se le hiciera un
retrato para poder contemplarlo; conociéndose además que el Papa Urbano VIII
ordenó a todos sus nuncios en España no tomar decisión importante alguna sin
consultarlo antes con Fray Tomás. Y dado que una buena parte de la vida de este
santo sucedió mientras Cervantes presumiblemente escribía o concebía el Quijote, tampoco resulta extraño que lo añadiera igualmente a su incipiente lista
de hijos de Villanueva de los Infantes considerados fuera de lo común. La
verdad es que resulta bastante impresionante la aparición de tres figuras tan
extremamente situadas entre lo espiritual y lo violento.
Lo que plantea otra pregunta: ¿tendría
explicación que en el lapso de un siglo, el XV, aparezcan en un pueblo de no
más de 1500 vecinos tres personajes tan fuera de lo común e inclinados
hacia lo aventurero, lo inmaterial y lo trascendente?
Podría tenerla, porque en la Villanueva
de los Infantes de la época aparecen nuevas diferencias significativas que consisten
en una estructura urbana religioso-caballeresca difícilmente comparable, a
saber: cinco conventos (dominicos, dominicas, franciscanos, franciscanas y
trinitarios); seis iglesias grandes (San Andrés, Santo Domingo, la Encarnación,
Monjas Franciscas, La Trinidad y El Remedio,
amén de otras nueve capillas o ermitas más pequeñas); donde habitaban unos
doscientos clérigos en total; y donde se exhibían unos 190 escudos nobiliarios (se
dice que es el pueblo con más blasones por 100 habitantes de España), representando
las diferentes estirpes de sus casonas y palacios. Aparte de existir en la
época cerca de un centenar de escribanos, oidores, alguaciles y demás políticos
con sus cohortes de familias y criados respectivos. En total y desde el punto
de vista socioeconómico, cerca de 500 personas que debían estar alimentadas y
servidas por el resto del millar
aproximado de familias pecheras directamente implicadas en la producción de bienes
materiales cotidianos. Es decir, a partir de una tal estructura social, tan diferenciada
entre clases y rangos y por ello posiblemente
tensionada, tampoco resulta difícil deducir que aparecieran los tres personajes citados en
pos de mayores dosis de caridad, justicia y libertad; y que Cervantes pensara que quizás no podría encontrar pueblo
mejor en España para sacar de allí a sus don Quijote y Sancho. Muy probablemente, solo el ejemplo
del correcaminos y semi-delincuente Juan
de León le vino como anillo al dedo.
Este conjunto de hechos
históricos bien podría explicar la decisión de Cervantes de considerar este
pueblo la patria pequeña de don Quijote y Sancho Panza. Y por si fuera poco,
cuando Cervantes decide cuantificar tardanzas en días desde los tres puntos
geográficos reales citados, el resultado cae exactamente en Villanueva de los Infantes.
Aunque posiblemente nunca se sepa si en su decisión tuvo más peso la
idiosincrasia colectiva del Campo de Montiel, o estas aportaciones tan notables de la Villanueva
de los Infantes de la época. Pero en cualquiera de los casos, la segunda de las
dos preguntas básicas formuladas al principio podría quedar ya contestada
aunque solo fuera como hipótesis a falsar:
antes habría sido el Campo de Montiel y Villanueva de los Infantes con su
“loco” Juan de León, y después El
Quijote.
Sobre el papel
determinante del Campo de Montiel y Villanueva de los Infantes
Como bien señala mi buen amigo
Clark Colahan (15) de ninguna manera puede sostenerse que la concepción del
Quijote haya sido motivada exclusivamente por las vivencias de Cervantes en el
Campo de Montiel, apostilla sobre lo que hay que estar forzosamente de
acuerdo. En primer lugar porque salvo el
supuesto obligado paso por su parte central desde Portugal a Cartagena en 1581
y regreso Cartagena-Lisboa atravesando de nuevo el Campo de Montiel, no parece
existir documentación que acredite que Cervantes estuvo en el Campo de Montiel,
de manera que lo único que puede
concluirse en términos explicativos es que la novela El Ingenioso Hidalgo don
Quijote de la Mancha, estaría lógicamente inspirada en la amplia y aventurera
vida de don Miguel, principalmente desde que sale obligado hacia Italia en 1569
hasta que sobre el 1600 termina en España la primera parte del Quijote. Nada
menos que una treintena de años en los
que le ocurren toda clase de problemas como bien lo atestiguan sus numerosos
biógrafos desde Mayans a Trapiello pasando por Astrana Marín. Ver p.e., el magnífico
trabajo de J.A. Cabezas (15a).
Ahora bien, partiendo de esta
experiencia vital de Cervantes, la pregunta sigue siendo: ¿por qué se refiere
al Campo de Montiel y a Villanueva de los Infantes (al primero de forma tan explícita y a la
segunda de forma tan velada) cuando pudo referirse a otros sitios?. La
explicación forzosamente habría que centrarla en la comarca campomontieleña que
atravesó como mínimo dos veces en 1581, se supone que desde Tomar……vía Ciudad
Real, Valdepeñas, Villanueva de los Infantes, Alcaraz,…..Hacia Cartagena, y al
regresar un mes después, por el mismo camino inverso, como sostiene Cabezas (15a)
pero terminando esta vez en Lisboa. ¿Que le “dijo”, pues, el Campo de Montiel a
Cervantes para situar allí a sus protagonistas?
En un principio parecería lo
más lógico fijarse especialmente en esas tres diferencias tan visibles
presentadas por Villanueva de los Infantes: a) el extraordinario hecho del aventurero Juan de León, tan parecido a la figura de don
Quijote; b) la aparición de otras dos personalidades excepcionales (Santo Tomás
y Fray Tomás de la Virgen); y c) su monumentalidad eclesiástico-aristocrática y
la consiguiente cultura religioso-caballeresca que genera; estructura socio-económica
esta última, que sería la que a su vez generaría la aparición posterior de los
tres personajes citados. Concretamente, la similitud entre los comportamientos
y circunstancias de Juan León y de don Quijote resulta a todas luces impresionante.
Luego a pesar de todo, cobraría cada vez más fuerza la correlación existente
entre el sistema de vida (valores) del Campo de Montiel y sus personajes, y el
sistema de vida (valores) de don Quijote y Sancho Panza, tal parece la
similitud de comportamientos, incluso si se incluyen las historias intercaladas
( ). Y dentro del intenso conglomerado de vivencias de Cervantes desde su uso
de razón hasta que completa la novela en 2015, más parece haber tenido en
cuenta a la hora de escribir la novela el tipo de vida manchega, que las
derivadas de su aventura militar, de su rapto y encarcelamiento en Argel e
incluso de sus correrías recaudatorias por Andalucía. Sería, pues, esta
correspondencia entre valores y comportamientos propios del Campo de Montiel y
los valores y comportamientos acreditados por don Quijote y Sancho, la que
fundamentaría sin gran riesgo de error la hipótesis de que la base explicativa
del Quijote, residiría, principalmente, en el Campo de Montiel.
Sin embargo, la disyuntiva de
si fue antes Villanueva de los Infantes que el resto del Campo de Montiel no
quedaría satisfactoriamente cerrada debido a la mención tan explícita de Cervantes al Campo de Montiel,
nada menos que en cinco ocasiones, lo
que también hace pensar que si Cervantes escogió finalmente a Villanueva de los
Infantes como el “lugar de la Mancha” fue más bien, o únicamente, porque era el
pueblo que mejor representaba a la totalidad de la comarca montieleña en
aquella época. En otras palabras: que Cervantes se centra en el Campo de Montiel
está ESCRITO POR ÉL y no hay lugar a dudas; que Cervantes traza después unas
coordenadas sobre un pueblo concreto (Villanueva de los Infantes) que además
presentaba características especiales, es una DEDUCCIÓN verificable (o al menos
falsable),y por lo tanto igualmente válida en términos científicos, pero
deducción al fin y al cabo.
Habría que terminar repitiendo,
pues, lo que ya sostuvimos en 2005: Que parece más lógico inclinarse por la
hipótesis de que fue el Campo de Montiel, más que Villanueva de los Infantes,
lo que determinó a Cervantes (ver pag. 127 de “El lugar de la Mancha es….,UCM,
2005), para hacer salir a Don Quijote y Sancho Panza del Campo de Montiel, conclusión
que se repitió unas páginas después donde escribimos: “Todo ello sin abandonar la hipótesis, como se ha dicho antes, de que,
más que a Villanueva de los Infantes, Cervantes a quien probablemente quiso
homenajear fue a todo el Campo de Montiel” (pag. 159). No obstante, la
penumbra sobre la prioridad temporal Campo de MontielàVillanueva de los Infantes o viceversa, continua oscureciéndonos, lo que no está mal
de cara a futuras investigaciones. Ahí permanece todavía escondido el juego de
Cervantes para seguir preguntándonos si fue antes el huevo o la gallina.
El velo sobre Villanueva
de los Infantes
Pero identificado en cualquier
caso Villanueva de los Infantes como ese Lugar de la Mancha, fuera antes o
después del Campo de Montiel, quedaría
otra cuestión final en relación a este pueblo: ¿por qué no quiso acordarse de Villanueva
de los Infantes? ¿por qué lo escondió? Y ¿qué sentido tuvo esta frase final?
Siempre existieron algunas respuestas fantasiosas respecto a otros pueblos que
también se tuvieron como “el Lugar de la
Mancha” las cuales van desde: por haber estado encarcelado allí, hasta por
haber tenido algún percance amoroso inapropiado o de mala memoria.
Lo cierto es que cabrían al menos tres respuestas
con algún fundamento:
La primera, la que modestamente
defiendo, es porque Cervantes pensó desde el principio plantear al lector el
enigma del “lugar de la Mancha”, haciendo de la novela a estos efectos una
especie de “puente” entre la frase con que la inicia:
”En un lugar de
la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.…” (cap.1, 1ªP)
Y su muy explícita, clara e incontestable frase en las últimas páginas de
la novela cuando escribe:
“Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo
de la Mancha, cuyo lugar no quiso
poner Cide Hamete, puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por
ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia
por Homero” (subrayado mío).(Cap. 74,2ªP)
Esta especie de taimado “juego-desafío”
es lo que a su vez explicaría por qué aparecen tantas contradicciones en la
novela (fechas, molinos de viento, arroyo-lavadero, cercanía del Toboso, recorridos
y tiempos ilógicos, etc.) en relación a otras especificaciones, más precisas y
válidas por cuantificadas, de donde cabe situar con seguridad suficiente el
pueblo de los protagonistas en el mismísimo centro geográfico del Campo de Montiel.
Y con independencia de algunos errores y lapsos no queridos por Cervantes, que
seguramente los hubo, éste sabía que
debía oscurecer y dificultar al máximo la
aventura de encontrar dicho “lugar de la Mancha”, como de hecho lo ha conseguido durante cuatro siglos.
No resulta por otra parte concebible que Cervantes planteara al inteligente
lector un acertijo facilón y simple. Lo que sorprende es la poca atención que
se ha prestado a este tema en la literatura cervantista ( 16 ).
La segunda, porque el hecho del
juicio injusto a Juan de León le repugnara profundamente, y prefiriera olvidarse de Villanueva
de los Infantes y su estructura
religioso-caballeresca tan extrema, a la que responsabilizaría de la
injusticia cometida.
La tercera, la que apunta
Abrahan Madroñal, sería debido a que Bartolomé Jiménez Patón, la figura
intelectual de Villanueva de los Infantes en la época (Quevedo aparte) , no menciona
en ninguno de sus escritos a un Cervantes ya conocido y celebrado, lo que solo resulta
comprensible a la luz de la enemistad entre Lope de Vega y Cervantes por un
lado, y a la estrecha amistad entre Lope y Jiménez Patón por otro (17).
Y todavía mi admirado y buen
amigo Salvador Dueñas me apunta una cuarta: que debido a la dependencia de
Cervantes respecto a cierta nobleza, como p..e., el Conde de Lemos o el Duque de Bejar, temiera algún tipo
de reacción en su contra por parte de la poderosa nobleza local establecida en
Villanueva de los Infantes.
El lector tiene, pues, donde
escoger entre respuestas fantasiosas y fundamentadas, para llegar a discernir por qué motivos Cervantes
no quiso acordarse del tan concitado “lugar”.
Conclusión
A la luz de las publicaciones
académicas conocidas (18) no debería resultar arriesgado enunciar las dos siguientes
hipótesis, ambas susceptibles de ser verificadas, o cuando menos falsadas:
Primera: A pesar de las tres grandes diferencias aportadas por Villanueva
de los Infantes respecto a otros pueblos, la insistencia tan explícita de Cervantes
sobre el Campo de Montiel hasta en cinco ocasiones, podría inclinar la balanza a favor de la
comarca en su totalidad, para enunciar que si Cervantes fijó a Villanueva de
los Infantes como el Lugar de la Mancha fue, sobre todo, y quizás únicamente,
porque era el pueblo que mejor la representaba.
Segunda: Con independencia de que Cervantes
no quisiera acordarse del “lugar” concreto debido a la injusticia cometida en Villanueva
de los Infantes sobre Juan de León, o debido a las relaciones personales
inamistosas a las que se refiere A. Madroñal, o a la posible reacción de la
nobleza de Villanueva de los Infantes como apunta S. Dueñas, la causa que
parece más verosímil, por consecuente y explícita según el texto de la novela, sería la intención de Cervantes de establecer
esa especie de “acertijo-desafío” , que
le va a permitir involucrar a los lectores
en su aventura narrativa, llamándoles en las últimas líneas del último capítulo
a contender entre villas y lugares por hacer suyos los
personajes de don Quijote y Sancho Panza.
Dos hipótesis conclusivas que
quedan abiertas a toda refutación deseable.
Francisco Parra Luna, Septiembre 2013
Notas:
1. Sobre la utilidad de investigar temas complejos
mediante equipos multidisciplinares (hacia la inter o transdisciplinariedad
como integración de enfoques metodológicos), puede verse: N. Malinowski, "Hacía una Estrategia de Investigación
Pluridimensional", en Investigación Científica. Un Encuentro con el
Paradigma de la Complejidad, Instituto Internacional de Integración, Convenio
Andrés Bello, La Paz, Bolivia. (2009); también M.A. Max-Neef, "Foundations of Transdisciplinarity" Ecological Economics
53(2005) 5-16; Joel de Rosnay, “Le
macroscope: vers une visión globale”, Ed. du Deuil,1966; R. Ackoff, “The Art of Problem Solving”, John Wiley,
1978; y más recientemente y como atacar concretamente el problema del “lugar de
la Mancha” a través de la interdisciplinareidad y la Teoria de Sistemas, véase:
A. Malaina, “Complejidad, Complicación,
desorden y orden en la búsqueda del Lugar de la Mancha en El Quijote”, en
F. Parra Luna y M. Fernández Nieto, “El
enigma resuelto del Quijote: un debate sobre el lugar de la Mancha”, Univ.
de Alcala, 2009.
1a.La determinación del “lugar de la
Mancha” en El Quijote, es en opinión del autor, agua pasada. Ver F. Parra Luna et al, “El lugar de la Mancha es…El Quijote como un
sistema de distancias-tiempos”, Univ. Complutense de Madrid, , 2005; Y en
particular por tratarse de un libro-debate: F. Parra Luna y M. Fernández Nieto, “El enigma resuelto del Quijote”, op.
cit.. Ver igualmente: J.F. Girón, “La determinación del “Lugar de la Mancha”
como problema estadístico”, Boletín de la Sociedad de Estadística e
Investigación Operativa”, Vol. 22, num.1, Enero 2006; También A. Caselles-Moncho
et al. “The Kinematics of don Quixote and
the Identity of the Place in La Mancha: A Systemic Approach”, Revista
Internacional de Sistemas, Vol. 16, 2009; Igualmente, F. Parra Luna, “Sobre el lugar de la Mancha en El Quijote:
una hipótesis científica”, en F. Pillet y J. Plaza, “El espacio geográfico
del Quijote en Castilla-La Mancha” , Universidad CLM, Colección Estudios ,
104,2006. Existen otra serie de trabajos en vías de publicarse que desde
diversas perspectivas confirman la tesis de VI.
2.Cuenca J. “Encuentros de un embajador con don Quijote”, Ed. raíces, Madrid,
2008.
3.Navarro y Ledesma, F. “El Ingenioso Hidalgo Miguel de Cervantes
Saavedra”, Imprenta Alemana, Madrid, 1905.
3a. J.M. Lucía Megías, “Don Quijote de la Mancha, caballero andante:
el acto de investidura a partir de sus imágenes”, en Actas del VI Congreso
Internacional de la Asociación de Cervantistas, Centro de Estudios Cervantinos,
2008, pag. 45-85.
3b. F. Parra-Luna, An Axiological Systems Theory: Some Basic Hypotheses”, Systems Research and Behavioral Science, 00-1-26,
2001.
3c .Un avance de esta filosofía
puede verse en el proyecto-memoria consagrado a solicitar para el CM su
declaración por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
4. Una obra especialmente consagrada
a analizar estadísticamente la realidad socioeconómica de la Mancha de siglo
XVI en su relación con El Quijote es: Aranda, J. “El Quijote frente a la realidad”, INE, Madrid, 2005.
4a. Las veces que Cervantes menciona
al Campo de Montiel son seis, pero una de ellas, la que dice: Pisó por ella el uno y otro lado de la gran sierra Negra y el famoso
Campo de Montiel, hasta el herboso llano de Aranjuez (Primera Parte, capítulo LII), está incluida en los
versos burlescos que le dedica a los “académicos de la Argamasilla” por lo que
parece correcto no considerar válida ninguna de estas afirmaciones.
5.Sin embargo, la cita del Campo de
Montiel en el cap. II de la primera parte implica una doble cita, puesto que el
predicado de la segunda está confirmando (pero repitiendo) el de la primera. Por lo que el “y era verdad que por él caminaba”
resulta cita tan independiente como las cuatro restantes.
6. Esta aparente imposibilidad es lo
que hace argumentar a J. Sánchez, apoyándose además en Eisenberg, que “no hay plan geográfico en El Quijote y que
está fuera de lugar intentar encontrarlo” . Conclusión absolutamente
insostenible como lo demuestran los trabajos señalados en la nota 1, y en
particular la respuesta dada a J. Sánchez en F. Parra Luna y M. Fernández Nieto,” El enigma resuelto del Quijote” op. cit.,
pag. 253. La principal causa de no haber visto la solución al problema
presentado por C reside en la no utilización de equipos multidisciplinares. Es
mediante la combinación de un enfoque multidisciplinar y sistémico, donde puede
encontrarse la explicación de que el
enigma haya podido ser resuelto.
7. Dichas tardanzas, si son
estimadas con neutralidad científica al margen de cualquier otro interés, y
décimas más o menos, serían las que siguen: Desde Puerto Lápice: 2,42 días;
desde Sierra Morena: 3,5 días; y desde El Toboso: 2,8 días. Aplíquense estas
medidas, por aproximadas que sean, y el resultado será siempre el mismo: el
centro geográfico del Campo de Montiel y concretamente Villanueva de los Infantes.
Tardanzas y resultado que tampoco sobra haber repetido en honor y beneficio de
cualquier lector renuente. Ver nota 1.
8. Esta seguridad en los resultados
proviene no solo de la confluencia de distancias en el centro geográfico casi exacto
del Campo de Montiel, sino de la variedad de métodos empleados entre los que
debe destacarse la matriz de
variables-pueblos (cuadro 18 en “El
lugar de la Mancha es…UCM,2005) donde se cruzan todas las variables posibles
(24) con todos los pueblos posibles (26) para determinar el pueblo que reúne
mayor número de requisitos cumplidos..
9. No parece existir un consenso general entre
historiadores y geógrafos sobre cual es el verdadero Campo de Montiel histórico.
Ver p.e. Corchado Soriano, Manuel (1971): Avance de un estudio geográfico-histórico
del Campo de Montiel. Instituto de Estudios Manchegos-CSIC. Madrid; ,Moya
Maleno, P.R. (2006): “García y Bellido y la Arqueología del Campo de Montiel
(Ciudad Real-Albacete): aproximación historiográfica”, en P.R. Moya Maleno
(Ed.): Antonio García y Bellido. 1903-2003. Asgarbe. Villanueva de los
Infantes. ISBN: 84-690-3361-1. pp. 63-138.Rubio Martínez, Carlos Javier (2011):
La Crisis del Antiguo Régimen en el Campo de Montiel (1787-1808).
Asociación Historico-Cultural Seis de Junio. Valdepeñas.Y Ruiz Rodríguez, José
Ignacio (1993): Organización política y económica de la Orden de Santiago en
el siglo XVII (Los hombres, la economía y las instituciones). Diputación
Provincial de Ciudad Real -Biblioteca de Autores Manchegos, BAM-83 -. Ciudad
Real.
10. El primer mapa conocido con una ruta del Quijote fue
el elaborado por Tomás López, geógrafo de Felipe V, con la colaboración del
Capitán de Ingenieros Joseph de Hermosilla, pero extrañamente no se identifica
el sitio del que parten don Quijote y Sancho Panza, por lo cual recibió algunas
críticas. Ver el documentado trabajo de Fernández Nieto en “El enigma resuelto del Quijote, op. cit,
pag. 31 a 93
11. Ver F. Caballero, “Pericia geográfica de Miguel de Cervantes;
demostrado con la historia de D. Quijote de la Mancha”, Imp. Yenes, Madrid,
1840.
11a . J. Rodriguez
Castillo, “Don Quijote por el Campo de
Montiel (como debe ser)”, AACM, 1999.
12. Ver J.I. Ruiz Rodriguez, (1993),
op. cit.
13. Ver A. Rodriguez Huescar, “El homo montielensis: la rebelión contra el
tiempo”, Univ. de Puerto Rico, 1958.
13a . Diez son los hechos
“quijotescos” contemporáneos, liderados por personas vivas, que se acreditan hasta hoy en el Campo de
Montiel:1 La conmemoración del Montiel Medieval; 2 el ejemplo de Fuenllana; 3
la esforzada organización de eventos sobre El Quijote; 4 Hacia la reconstrucción del castillo de
Montiel; 5 Los mosaicos de Yañez en Almedina; 6 el circuito “Sonoridades” con
los órganos de Torre de Juan Abad, Terrinches y Villahermosa; 7 el Mueso Quevedo
en Torre de Juan Abad; 8 la Web del Campo de Montiel; 9 el yacimiento
arqueológico del Puente de la Olmilla en Albaladejo; y 10 el túmulo a la
tolerancia religiosa en Villanueva de los Infantes. A lo que habría que añadir
el punto 11 titulado “Un campo de Quijotes”, donde se informa sobre el número de personas que están trabajando
desinteresadamente a favor del proyecto Campo de Montiel-Unesco.
14. Se debe este descubrimiento al
historiador Juan A. Gómez Gómez, quien hizo entrega de una fotocopia del
documento manuscrito encontrado y autorizándonos
a citarlo.
14a. Hay quien defiende que el
camino que debió hacer Cervantes desde Thomar en Portugal hasta Cartagena, fue
el señalado por los repertorios de Meneses y Villuga pasando por Badajoz, La
Solana, la Ossa de Montierl y Lezuza. Camino inaceptable en principio por dos
motivos: primero, porque una vez situados en Ciudad Real procedentes de
Badajoz, lo lógico es buscar las poblaciones más importantes presentándose ya
una preferencia clara por la vía
Almagro-Valdepeñas, frente a la de Manzanares-La Solana; y segundo porque ir a través de Manzanares-La
Solana-Lezuza, supone un considerable rodeo frente a la que se inicia en Almagro vía Valdepeñas,
mucho más directa. Ver F. Romero, “Cervantes en La Solana”, Manantial, num. 63,
Junio 1962.
15. Clark Calahan, en nota personal al autor
de este trabajo.
15a. J.A. Cabezas, “Cervantes. Del
mito al hombre. Biblioteca Nueva, Madrid, 1967
16. Me consta que el prof. Fernández
Nieto está investigando este aparente silencio por parte del cervantismo más
cualificado.
16a. Los valores que en principio
sobresaldrían en las historias intercaladas serían: En Marcela (la Justicia
Distributiva y la Libertad); en Cardenio (el Prestigio Moral); en el Curioso
Impertinente (el Conocimiento); en el Cautivo (la Libertad, la Justicia
Distributiva y el Prestigio Moral) y en Clara (la Libertad y el Prestigio
Moral). Entiéndase que en estos valores lo que sobresale son justamente sus antítesis.
Así, los celos, la envidia, la venganza, etc., disminuirían los grados de Prestigio Moral, y de ahí que algunas de
estas historias terminen mal. Se constata así que con o sin historias
intercaladas, en el “sistema de valores”
defendido en el Quijote sobresalen, como se señaló en el cap.,6 en ( ) los cuatro valores de “Justicia
Distributiva”,” Libertad”, “Prestigio Moral” y “Conocimiento”. Desde el punto
de vista “axiológico” bien puede decirse que el Campo de Montiel es el
origen del Quijote.
17.ver Abrahan Madroñal, “Humanismo y Filosofía en el siglo de Oro:
en torno a la obra de Bartolomé Jiménez Patón”, Ed. Iberoamericana, 2009,
pag. 105 y siguientes.
18. Por “Académico” entiendo
publicaciones avaladas por universidades o editoriales de referencia. Apostilla
que en el caso concreto del “lugar de la Mancha” en El Quijote resulta
absolutamente necesaria, dada la profusión de trabajos de interés meramente
localista que se publican sin las debidas garantías académicas.
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